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Brasil y Argentina
entierran sus hachas de guerra para el bien del Mercosur
Un par de encuentros internacionales
han sido como un bálsamo para la 'guerra' comercial que ha
enfrentado a Brasil y Argentina durante muchos meses en el seno
del Mercosur. La reciente reunión de la Organización
Mundial de Comercio (OMC) en Seattle (EEUU) y las negociaciones
mantenidas en noviembre en Bruselas (Bélgica) entre la Unión
Europea (UE) y Mercosur han servido para que ambos países
hablen con una sola voz y refuercen la posición de la unión
aduanera a la que pertenecen. La ansiada 'paz' se confirmó
el pasado 8 de diciembre en la última cumbre del siglo del
Mercosur celebrada en Montevideo (Uruguay) donde los miembros del
bloque (Argentina, Brasil, Paraguay y Uruguay junto con Chile y
Bolivia como países asociados) se comprometieron a consolidar
la integración regional bajo un espíritu un tanto
ambicioso: el "Maastricht del Cono Sur". En la reunión se
propuso la coordinación de las políticas macroeconómicas
de los seis países y evitar crisis financieras como la sufrida
por estas naciones en 1999 como consecuencia de las crisis asiática
y rusa. El presidente brasileño, Fernando Henrique Cardoso,
dijo que el próximo año debe ser el primero de plena
vigencia de la zona de libre comercio, con la conclusión
de los periodos transitorios de Uruguay y Paraguay y con la necesaria
definición de las reglas para la incorporación al
sistema de los sectores azucarero y del automóvil.
Origen de la crisis.
Las repercusiones a la devaluación del real del pasado mes
de enero no se hicieron esperar. Distintos sectores argentinos clamaron
ante la previsible avalancha de productos brasileños (mucho
más baratos por el nuevo tipo de cambio) en su mercado. Y
las controversias en el seno del Mercosur se sucedieron hasta estallar
en la primera gran crisis del bloque comercial.
Las restricciones argentinas
a las importaciones de calzado y papel procedentes de Brasil fueron
seguidas por la exlusión de 400 productos argentinos de las
listas de liberación de aranceles del país carioca.
Pero algunos analistas señalan que la devaluación
sirvió para que el real recuperara la competitividad perdida
en los últimos años y la debilidad comercial responde
a la recesión económica experimentada por ambos países.
De hecho, en los siete primeros meses del año, el saldo comercial
entre Argentina y Brasil favoreció al primero en 300 millones
de dólares (294 millones de euros), un 25% menos que en igual
periodo del año anterior y lo que es más: no se había
apreciado ninguna 'invasión' de productos cariocas en el
mercado argentino. Esa situación recesiva ha provocado que
se contraigan las importaciones de los dos países y que mejoren
sus déficits comerciales.
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