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Banqueros
culpables de la crisis de Colombia, a la cárcel
"El
que la hace la paga", dice Pastrana
Por
Esther Ortega Gómez de Segura
El presidente
colombiano, Andrés Pastrana, prometió el pasado 7
de febrero que encarcelará a los responsables de conducir
a la banca estatal a una crisis sin precedentes en este país
andino.
Al recibir un
informe sobre las causas del derrumbamiento del sector financiero
público en 1999, Pastrana dijo que "ya es hora de que entre
nosotros los colombianos se haga realidad el viejo proverbio que
dice que el que la hace la paga (...) y vamos a meter en
la cárcel a los corruptos, estén donde estén".
Este documento,
elaborado por la llamada "Cámara de la Verdad", destaca que
los motivos que han hundido a la banca han sido la incompetencia,
el descuido administrativo y la corrupción, no sólo
de los administradores bancarios, sino también de los organismos
responsables de supervisión que fueron incompetentes para
castigar y prevenir prácticas ilegales en medio de una economía
en profunda recesión. La "Cámara de la Verdad" está
integrada por la Procuraduría (control disciplinario de los
funcionarios públicos), la Fiscalía, la Contraloría
(Tribunal de Cuentas) y las Superintendencias Bancaria y de Valores,
y ha investigado los resultados de la banca pública desde
1990 hasta 1999.
Fuentes oficiales
informaron que el Estado abrirá juicios fiscales y penales
contra más de 100 funcionarios y ex funcionarios públicos
y banqueros de Colombia, que tendrán que responder con su
propio patrimonio por las millonarias pérdidas que registró
el sector financiero el año pasado.
El informe oficial
establece que miles de "privilegiados" se embolsaron grandes cantidades
de dinero a través de préstamos que fueron "seleccionados
prácticamente a dedo o por recomendación de políticos",
sin cumplir con los requisitos mínimos exigidos, sólo
porque los beneficiados eran amigos de los funcionarios de turno.
Por su parte,
las entidades de supervisión de los bancos públicos
"hicieron la vista gorda" ante las irregularidades en la concesión
de créditos y en la adjudicación de contratos.
Las entidades
financieras que están en manos del Gobierno de Colombia son:
el Banco Agrario (antes llamado Caja Agraria), el Banco Central
Hipotecario (BCH), el Banco del Estado (Banestado), el Banco Cafetero
y el Granahorrar.
Las cifras
del desastre. La banca pública ha contabilizado el 80%
de las pérdidas totales del sistema financiero de Colombia
en 1999, que ascendieron a 1.500 millones de dólares (1.530
millones de euros). El Banestado, el Banco Agrario, el Banco Central
Hipotecario (BCH), el Banco Cafetero y la compañía
de seguros La Previsora, fueron las entidades estatales que más
pérdidas arrojaron.
El coste del
salvamento de la crisis, que el Gobierno ha calificado de "estruendosa",
fue de 2.093 millones de dólares (2.113,9 millones de euros),
lo que representa un 2,6% del Producto Interior Bruto (PIB) de Colombia,
según informó el pasado 9 de febrero el Fondo de Garantías
de Instituciones Financieras (Fogafín).
El desastre
financiero se está intentando paliar ahora a través
del impuesto del dos por mil (cobrado por los bancos a sus clientes
por las transacciones realizadas), el cierre de entidades bancarias
públicas (como la Caja Agraria o el Banco Central Hipotecario),
el despido de funcionarios públicos e indemnizaciones millonarias
a los afectados.
El pasado mes
de diciembre, el Fondo Monetario Internacional (FMI) otorgó
a Colombia un crédito de 2.700 millones de dólares
(2.754 millones de euros) con la condición de que todos los
bancos públicos del país sean privatizados antes de
que finalice el año 2001.
Varios analistas
colombianos consultados por América Económica
consideran que la privatización de las entidades públicas
será la única solución posible para que Colombia
salga de la grave crisis en la que se encuentra.
Germán
Camacho, de la Asociación Bancaria y de Entidades Financieras
de Colombia (Asobancaria), cree que "el Gobierno debe buscar mecanismos
efectivos para vender los bancos públicos a inversores que
sepan asumir la actividad financiera, ya que el Estado ha demostrado
que no sirve para ser banquero". Camacho afirma que la debilidad
del sector bancario estatal "no es reciente, viene de tiempo atrás,
pero se ha puesto de manifiesto ahora que todo el sector financiero
se enfrenta a una grave crisis".
Camacho destacó
que el Gobierno debe tomar decisiones "con la cabeza fría.
No vale con decir ahora que todo es malo y corrupto dentro de la
banca pública; sería lamentable una caza de brujas.
Donde haya responsables, a por ellos, pero no hay que meter en el
mismo saco a todos los banqueros del sector público".
La Superintendencia
Bancaria de Colombia también opina que es necesaria la privatización
de los bancos del Estado. "Al Gobierno no le interesa quedarse con
ningún banco porque no le ha ido bien como banquero. Ya ha
empezado a sanear los bancos afectados, está inyectando mucho
dinero en ellos para luego ponerlos a la venta", explicaron fuentes
de esta Superintendencia a América Económica.
El único banco que el Estado conservará será
el Agrario, porque presta servicios a las regiones que se dedican
a la agricultura y éstas son las más necesitadas de
la ayuda del Gobierno.
Nombres propios.
Los ex presidentes de la Caja Agraria, Benjamín Medina y
Sigifredo Ardila, están siendo juzgados porque la Contraloría
de Colombia ha descubierto que faltan 16.732 millones de pesos (8,7
millones de euros) de las arcas de la entidad. Cuando la Caja Agraria
fue liquidada y posteriormente cerrada, sus funcionarios aprovecharon
para apoderarse del dinero que quedaba en ella y trataron de ocultar
las irregularidades que habían cometido en el pasado.
El informe de
la "Comisión de la Verdad" establece que más del 70%
de los deudores morosos de esta caja desarrollan actividades "que
nada tienen que ver con el sector agrario".
Entre 1997 y
junio de 1999, el BCH registró pérdidas de 672.000
millones de pesos (351,9 millones de euros), según un informe
presentado por su presidente, Rafael Pérez Martínez.
La "Comisión de la Verdad" ha revelado que entre 1995 y el
año pasado, el BCH otorgó créditos ilícitos
por 10.963 millones de pesos (5,7 millones de euros), correspondientes
a préstamos inexistentes, sobregiros autorizados sin tener
competencia así como falsificación de cheques de gerencia
y cédulas hipotecarias, entre otras cosas.
Por su parte,
las autoridades colombianas han abierto juicios contra los ex presidentes
del Banco del Estado, Henry Avila y Camilo Arturo Cabal, por irregularidades
en la asignación de créditos que ascienden a un total
de 4.051 millones de pesos (2,1 millones de euros). Entre los investigados
también se encuentran el ex embajador de Colombia en México,
Diego Pardo Koppel, que obtuvo un préstamo irregular de esta
entidad bancaria de 400 millones de pesos (209.481 euros) y tres
altos directivos de Banestado (entre ellos, Darío María
Restrepo), sospechosos de haberse apropiado más de 30.000
millones de pesos (15,7 millones de euros) a través de fideicomisos
y sobreevaluaciones de bienes.
Nota:
Camilo Arturo Cabal ha contactado con Americaeconomica.com en abril
de 2005 para asegurar que nunca ha sido objeto de sanción
por ninguna entidad de control colombiana, como la Superintendencia
Bancaria ni por la Procuraduría General, asi como tampoco por la Fiscalía, ni la Contraloría General de la República de Colombia.
CLB
BYS 08/02/00
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