|
La
imagen de España en Latinoamérica se está deteriorando
La
población peruana considera a los empresarios españoles
como los más estafadores
Francisco
Esquinas, IMS Consulting
La
imagen de España y sus empresas en América Latina
está cayendo a una velocidad vertiginosa. Al menos eso es
lo que se desprende de un reciente estudio elaborado por IMS
Consulting para CEOE Perú, con el apoyo de DATUM Internacional.
A
nadie se le escapa, la importancia de la inversión directa
española en Iberoamérica ni su posicionamiento en
los sectores clave de las economías de estos mercados. Telecomunicaciones,
energía, banca, construcción u hostelería son
algunos de los sectores donde las empresas españolas han
comprometido su inversión hasta convertir a España
en el primer inversor en la zona.
Este
efecto estuvo acompañado en su origen, y aprovechando sin
duda las evidentes sinergias culturales, de un "ensalzamiento"
de la imagen de España como país hermano y socio,
otorgándole una posición preferencial en el proceso
de decisión de colaboración o asociación por
parte de empresas e instituciones iberoamericanas, en detrimento
de terceros países como Estados Unidos, Reino Unido, Alemania
o Japón.
Pues
bien, esa tendencia preferencial está cambiando, y para poder
determinar las causas de esa transformación, se han desarrollado
estudios que toman como modelo de análisis la sociedad peruana
y cuyo trabajo de campo se ha dirigido, por un lado a la población
peruana en general (Estudios DATUM 1985 a 1999) y por otro, a los
representantes del segmento empresarial español.
Es
en la percepción de la población global peruana
y a través de la comparación de datos entre los distintos
estudios realizados a lo largo de la última década,
donde se observan mayores desviaciones. Sirvan los siguientes comentarios
como ejemplo:
España
siempre ha ocupado la primera o segunda posición entre los
inversores preferidos por los peruanos. A partir de los estudios
realizados en 1.996, España pasa a ocupar la cuarta posición
y en muestras posteriores la quinta.
Es
probablemente la percepción sobre los empresarios y ejecutivos
españoles la que se ha deteriorado de manera más alarmante:
empresarios y ejecutivos han pasado en la última década
de representar los valores más positivos como trabajadores,
emprendedores y honrados a ser los primeros referentes de los valores
negativos. En las muestras más recientes (marzo 99), son
considerados los más explotadores y los más estafadores.
España
ha perdido igualmente la cabeza en cuanto a los países más
amigos de Perú, para pasar a ocupar en los últimos
muestreos, un simbólico noveno puesto por detrás de
países como Japón, Brasil, Bolivia, Argentina, Estados
Unidos, Colombia, Chile o Venezuela.
La
población peruana considera la imagen de España (Agosto
98) como regular (50%) y mala (20%). Las causas de este deterioro
son desde su punto de vista, el coste de los servicios, la generación
de empleo, la reinversión de capitales, la calidad del servicio
y el trato personal con los peruanos.

Existe
un desconocimiento casi absoluto de los proyectos de cooperación
españoles y se ha perdido además la percepción
de España como país inversor en la zona. En el último
sondeo, España figura en cuarto lugar y es mencionado tan
sólo por un 8% de la muestra.
La
opinión de los propios empresarios y ejecutivos españoles
representa la auténtica novedad del estudio presentado. Por
primera vez, se ha desarrollado un cuestionario específico
para este segmento y se han extraído conclusiones de los
que viven día a día las ventajas e inconvenientes
de la imagen española:
El
profesional trasladado a operaciones transnacionales de las empresas
españolas es hombre, de 43 años de edad media, casado
y con hijo/s, con estudios superiores y de post-grado. En términos
generales se muestra satisfecho de sus niveles de integración
en la sociedad en la que desempeña su empleo.
Mayoritariamente
(69,23%), consideran que la imagen de España en Perú,
está sufriendo un proceso de deterioro en los últimos
años, y aunque creen que la opinión de los peruanos
sobre los empresarios es buena (57,69%), no es así sobre
las instituciones españolas (50%), a las que consideran responsables
de la renovación de dicha imagen (46,15%).
Entre
los motivos que argumentan sobre el deterioro de la imagen española,
están la actitud de empleados, empresarios e instituciones
así como la estrategia de comunicación de empresas
e instituciones y la formación de los empleados, la cual
determina su comportamiento en el nuevo mercado. Es necesario
señalar que un amplio porcentaje (38,46%), considera que
es un cúmulo de las circunstancias descritas anteriormente
las que han derivado en el deterioro paulatino de la imagen de
España en Perú.
Entre
las formas correctoras de la actual situación, están
la formación de empleados, la responsabilidad social, la
mejora de sus estrategias de márketing y comunicación,
venderse mejor y tener un permanente comportamiento ético.
Es este último concepto el más valorado (57,69%).
Pese
a que la problemática parece identificada, la mayor parte
de las empresas no desarrollan ningún programa específico
de imagen corporativa ni estrategia social.
En
el aspecto personal, se presentan diversos problemas de adaptación
a la nueva sociedad en la que viven, siendo siempre más
graves los de la adaptación familiar que la del propio
profesional. Si bien, se entiende la ausencia de formación
u orientación en su adaptación un problema que incide
en la imagen de la Compañía y por tanto en la del
país que representan. El 96,15% de los entrevistados no
han recibido programas de formación específicos
para su integración a la nueva sociedad/mercado.
Terminada
esta breve exposición del estudio, podríamos concluir
que efectivamente asistimos a un proceso de deterioro de la imagen
española en Perú (análisis parciales en otros
países muestran tendencias similares en el resto de Iberoamérica),
y que este proceso se debe a tres causas fundamentales:
La
primera es una "inflexión lógica". La época
de la percepción de las grandes inversiones ha pasado, y
con ella la de las grandes expectativas sociales creadas desde los
respectivos ámbitos políticos. Generación de
empleo, reinversión y otros símbolos de bienestar
social han dado paso a una fase operativa en la que determinados
beneficios se presentan aún difíciles de obtener.
El incumplimiento de expectativas lleva al desencanto y a minusvalorar
los logros obtenidos por la presencia española en Iberoamérica.
La
segunda razón tiene que ver con "la iniciativa de terceros".
Terceros países que han perdido su posicionamiento en estos
mercados, utilizan sus aparatos de comunicación para desacreditar
la posición española. Para la consecución de
este fin, hacen uso de argumentos históricos que ponen directamente
el dedo en la llaga de los nacionalismos. Merece mención
especial el caso de Estados Unidos y su empeño en plantear
la inversión directa española en Iberoamérica
como una auténtica "Reconquista".
Y
por último y no menos importante está la percepción
sobre el comportamiento de las empresas y los empleados españoles.
Ha empeorado radicalmente la percepción sobre los objetivos
de los empresarios españoles y sobre el comportamiento social
(personal y profesional) de éstos y sus ejecutivos con el
consumidor/usuario. Determinadas actuaciones poco afortunadas y
un deficiente servicio y atención, no hacen sino reforzar
los planteamientos que terceros países pretenden transmitir
sobre España.
La
marca, determinante. La globalización de los mercados y las
nuevas tecnologías, hacen que los productos de una u otra
empresa, de una u otra nacionalidad, presenten calidades y precios
muy similares, lo cual imposibilita que el proceso de decisión
de los consumidores esté exclusivamente basado en los atributos
de sus productos. La única fórmula válida de
diferenciación será a través de la marca. Las
empresas se diferenciarán de sus competidores a través
de su propia marca corporativa y de los valores que ésta
representa. Aquellas empresas que se vean "cobijadas"
por la mala imagen de su país de procedencia precisarán
de un doble esfuerzo de comunicación que no siempre se verá
compensado.
El
comportamiento de un empleado determina la imagen de marca de una
empresa, y del mismo modo, el comportamiento de una empresa determina
la imagen de su país de su procedencia. Para mejorar la imagen
de España en Iberoamérica, debemos empezar por el
primer eslabón de la cadena, por el empleado, que en su trato
al cliente y en su trato social, determina la imagen de Marca de
la empresa. Aumentar su formación específica y facilitar
su integración y la de su familia en la nueva sociedad en
la que trabajan, será uno de los pasos básicos en
el proceso.
Por
otro lado, las esperanzas de crecimiento de las empresas españolas
y el rendimiento de sus inversiones, deben estar fundamentadas en
el propio desarrollo de la clase media en estos países. Parece
obvio, pensar que sus estrategias de negocio deben dirigirse a esos
segmentos, el futuro "grueso" de consumidores/usuarios.
Si
aunamos ambos conceptos, el futuro será de aquellas empresas
y países que sepan atribuir a su Marca los valores de los
segmentos hoy más desfavorecidos, aquellos que decidan hoy
que la Estrategia Social de sus empresas es un sólido
vínculo para el futuro.
|