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Paraguay vive una
grave crisis
política
y social
La
ruptura de la coalición de Gobierno provoca la inestabilidad
Por Fernando Jiménez González
Paraguay está viviendo una crisis política
que mantiene en vilo a su Gobierno desde que el Partido Liberal
Radical Auténtico (PLRA), abandonó la coalición gubernamental, integrada
también por el Partido Colorado del presidente Macchi y el Encuentro
Nacional (PEN). El Partido Colorado gobierna el país desde hace
47 años. El PLRA había exigido al presidente más cargos en su gabinete,
algo a lo que el Gobierno se negó. Los "radicales" ocupan actualmente
dos ministerios, al igual que los "encuentristas" del PEN. La ruptura
se produjo en la madrugada del pasado 6 de febrero después de una
larga asamblea del PLRA en la que la cúpula del partido, rupturista,
se opuso al continuismo abanderado por Domingo Laíno, que ya fue
líder liberal y que actuó como "delegado" del presidente Macchi.
Laíno realizó una enconada defensa de la continuidad en la coalición,
pero de nada le valieron sus esfuerzos. Los partidarios de la ruptura
se impusieron por una amplia mayoría a los continuistas. La mayor
parte de los congresistas liberales consideraron que al no disponer
de más puestos en el Gobierno, no pueden compartir responsabilidades
con el Ejecutivo. El asunto no acaba aquí: algunos sectores del
otro partido de la coalición, el Encuentro Progresista, ya han manifestado
su intención de que el grupo revise su situación de alianza con
los colorados.
Disturbios sociales. A esta
situación política se ha añadido otra no menos inquietante para
las autoridades del país sudamericano: el estallido social de los
campesinos y las clases menos favorecidas, que han seguido el ejemplo
de los ecuatorianos y se han lanzado a la calle para protestar contra
los gobernantes. Sindicalistas y campesinos se han reunido ya en
la sede del Consejo Nacional de Deportes para celebrar un Congreso
Popular en el que acusaron al Gobierno de realizar prácticas mafiosas
por su afán privatizador. Representantes del campesinado han clamado
contra lo que consideran desidia por parte de las autoridades a
la hora de proteger a las poblaciones indígenas y a los propios
campesinos. La Mesa Coordinadora Nacional de Organizaciones Campesinas
denunció que muchos labriegos tienen miedo ante el acoso de los
sicarios de algunos latifundistas, que han llegado a cometer asesinatos,
según los líderes campesinos. Uno de los detonantes de las protestas
ha sido precisamente la desaparición de dos campesinos, Nicacio
Román Montiel y Juan Bautista Sánchez, que faltan de sus ranchos
del asentamiento "Yvy Marane'y" desde el pasado 21 de enero. Los
representantes de los campesinos afirman que han sido asesinados
por sicarios de poderosos latifundistas, por lo que demandan mayor
seguridad para las gentes del campo y los asentamientos indígenas.
Unos 50 campesinos de la comunidad de Antebi Kue decidieron pasar
a la acción el pasado 7 de febrero y ocuparon el Juzgado de la colonia
José Félix, cerca de donde desaparecieron los campesinos. Campesinos
e indígenas exigen también mejores servicios en los asentamientos,
sobre todo clínicos y educativos. Además piden que ellos también
puedan beneficiarse de la tecnología. El movimiento campesino paraguayo
ha tomado además otras iniciativas violentas, como el corte de carreteras
y la ocupación de tierras, medida esta última que no se dejará de
practicar, según los dirigentes de las revueltas.
Aún hay más. La cosa no acaba
aquí, porque el contralor general (presidente del Tribunal de Cuentas)
de Paraguay, Daniel Fretes Ventre, tendrá que enfrentarse a la Justicia
de su país, después de que el juez Emiliano Rolón anunciara que
su procesamiento se iniciará dentro de 15 días. Daniel Fretes está
acusado de cometer 18 delitos, el principal de ellos el lavado de
dinero. El panorama no parece muy halagüeño para el Partido Colorado
gobernante en Paraguay. De momento el próximo 13 de agosto el pueblo
paraguayo tendrá que decidir quién será el sucesor del asesinado
vicepresidente Luis María Argaña. Los liberales del PLRA están apostando
fuerte por la obtención de ese cargo. ¿Se dará en Paraguay una extraña
situación de "cohabitación", con un presidente colorado y otro de
la oposición?
PGY

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