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Argentina teme la posible quiebra de Aerolíneas
La solución de la Sepi no agrada
al Ejecutivo ni a los trabajadores
Por Ana Isabel
González Puado.
El Gobierno
de Fernando de la Rúa se enfrenta a una posible crisis ante
el plan de salvamento que la española Sociedad Estatal de
Participaciones Industriales (Sepi) aplicará a Aerolíneas
Argentinas, línea de bandera del país latinoamericano.
El ministro argentino de Transporte, Jorge Kogan, ha alertado de
la posible quiebra de la compañía si la Sepi no desembolsa
más de 600 millones de dólares (660 millones de euros/111.000
millones de pesetas).
Según
han adelantado los medios de comunicación argentinos, el
plan de salvamento, diseñado por la empresa estadounidense
Boston Consulting Group por encargo del Gobierno español,
propone, en un plazo de tres años, la reducción del
personal de la aerolínea en 1.549 personas, una aportación
de capital de 639 millones de dólares (702,9 millones de
euros/118.215 millones de pesetas) y la supresión de muchas
de sus rutas. Además, el plan propone reducir los trabajos
de mantenimiento de los aviones y el tiempo destinado a la capacitación
de los pilotos.
La consultora
de Boston también ha detallado el papel que el Gobierno argentino
debe jugar en este plan. El primer paso será la aportación
de 24,1 millones de dólares (26,5 millones de euros/4.458
millones de pesetas). El Ministerio de Trabajo de Argentina deberá
apoyar el plan de reestructuración del personal. El Ejecutivo
también tendrá que limitar el acceso de las aerolíneas
extranjeras al mercado argentino, impedir los vuelos charter
que incumplan la reglamentación y permitir la flexibilización
de las normas de la Dirección Nacional de Aeronavegabilidad
y Habilitaciones (organismo encargado de la verificación
y autorización de operaciones de los aviones y los pilotos).
Rechazo del
gremio. La reacción de los gremios aeronaúticos
de Argentina no se ha hecho esperar. Hace una semana Buenos Aires
se sumió en el caos tras convertirse en centro de una manifestación
de protesta que recorrió la Embajada de España, el
Congreso y las oficinas centrales de Aerolíneas Argentinas,
cortando las principales calles de la capital del país. Según
el Gobierno, unos 3.500 trabajadores del total de 5.500 que tiene
Aerolíneas acudieron a la protesta.
La prensa argentina
se muestra bastante crítica tanto con su Gobierno como con
el Ejecutivo español. A los suyos les critica su debilidad
ante el problema, mientras ven a Iberia como el origen de todos
sus males, y califican de completo desastre el plan de salvamento
que piensa aplicar el Estado español.
El silencio
de la Sepi. Pese a las declaraciones difundidas en Argentina,
la Sepi no ha querido hacer ninguna declaración al respecto,
alegando que espera hasta el momento en el que haga público
un comunicado oficial, a lo largo de este mes de mayo, en el que
se presentará el definitivo plan de salvamento.
De mal en
peor. La evolución de Aerolíneas Argentinas ha
tenido un desarrollo muy negativo desde su privatización
a principios de la década de los 90. Durante el pasado ejercicio,
la compañía aérea tuvo pérdidas de 170
millones de dólares (187 millones de euros /31.450 millones
de pesetas), superiores en un 158% a las registradas en 1998. El
único año en el que la empresa obtuvo beneficios fue
1997, cuando sus 'números negros' ascendieron a 2,78 millones
de dólares (3 millones de euros/514,3 millones de pesetas).
Y para el presente año, las perspectivas no mejoran, según
los malos resultados del primer trimestre, que han coincidido con
la temporada alta.
El ministro
de Transporte ha admitido que, aún sin deuda, la aerolínea
necesita casi 30 millones de dólares (33 millones de euros/5.550
millones de pesetas) mensuales para seguir funcionando. La compañía
"depende de las aportaciones del Estado español para mantener
su balance operativo", ha afirmado Kogan.
El anterior
Gobierno de Carlos Menem fue el artífice de la mayoría
de las privatizaciones del país. Así, el 85% de Aerolíneas
pasó a manos privadas en 1990, quedando un 10% en poder de
los trabajadores a través del denominado Programa de Propiedad
Participada. El 5% restante lo mantuvo en el Ejecutivo argentino,
como acciones de oro (golden actions) con derecho de veto.
Sin embargo, un posterior decreto del ex ministro de Economía,
Cavallo, eliminó el poder de veto del Gobierno.
Por su parte,
el actual Ejecutivo de De la Rúa mantiene tres posturas diferenciadas.
Los más conservadores optan porque el Estado venda su participación
en Aerolíneas, ya que se trata de una empresa privada. Los
más progresistas defienden la postura de que no se debe permitir
que casi 6.000 argentinos se queden sin trabajo y argumentan que
el país ha sufrido un fraude y debe resolver sus problemas
directamente con el Estado español, responsable de la Sepi.
Entre ambas posturas, los del ala intermedia, que creen que nada
está perdido, que todavía se puede hacer algo, y fomentan
la mediación del Estado en el conflicto entre la empresa
y los trabajadores.
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DATOS
DE AEROLÍNEAS ARGENTINAS EN 1999
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| Facturación
anual |
1100
millones
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| Plantilla
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5.700
personas (1.100 pilotos y ténicos de vuelo)
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| Flota
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56
aeronaves
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| Pasaje
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6
millones anuales
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| Rutas
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54
(Europa, Norteamérica, América Latina y Oceanía)
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| Resultados
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(170)
millones
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| Fuente:
Sepi. Datos en dólares. |
Participaciones
de Aerolíneas. El 85% de la compañía argentina
está en manos del consorcio Interinvest, controlado por la
Sepi y las compañías áereas Iberia y American
Airlines, cada una de ellas con un 10%. Pero American decidió,
a finales de 1999, traspasar la gestión de Aerolíneas
y de su filial Austral a Iberia y la Sepi. Este hecho obligó
a ambas a buscar un nuevo plan de viabilidad para la compañía
argentina, con el principal objetivo de sanear sus cuentas.
RGT
TTC
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