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El
PRI vuelve a sus orígenes para enfrentarse al derechista Fox
Por Fernando Jiménez González
Vicente
Fox Quesada es el nombre que está haciendo tambalearse 71 años de
gobierno del Partido Revolucionario Institucional (PRI) en México,
país que celebra sus elecciones presidenciales el próximo 2 de julio.
Las encuestas testimonian un empate entre el líder conservador de
Alianza Por El Cambio (APEC) y Francisco Labastida Ochoa, del PRI,
con un 40% de los votos cada uno. La asistencia de Fox a un debate
televisivo en el que participaron los demás candidatos el pasado
25 de abril ha encumbrado todavía más a este polémico personaje
que puede hacer historia en México.
Talante
populista. El huracán Fox puede incluso dar al traste
con las ideas aperturistas y renovadoras de Labastida, que venció
en las elecciones primarias del PRI celebradas el pasado mes de
noviembre. Labastida apuesta por la renovación y el cambio dentro
del sistema priísta. Su propia victoria en unas primarias que rompían
siete decenios de designación "a dedo" del candidato así lo avalaba.
Sin embargo, los analistas aseguran que el candidato oficial no
tiene más remedio que rodearse de una camarilla de ayudantes vinculados
a la más rancia historia del PRI, como Manuel Bartlett, ex ministro
del Interior de México. Fox, con su discurso populista y severo
con la corrupción, está seduciendo a muchos votantes. Su carácter
campechano está atrayendo a muchos electores. A medida que se acerca
la fecha de las elecciones, la lucha por el poder se hace cada vez
más encarnazada en un México cuya historia puede dar un vuelco espectacular
este verano.
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