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REPORTAJES

El acercamiento comercial entre la UE Y el Mercosur

Por Mónica Rubiolo (*)

El 6 y 7 de abril pasado tuvo lugar en Buenos Aires un encuentro del Comité de Negociaciones Birregional Unión Europea-Mercosur, el primero de tres previstos para el corriente año en donde ambos bloques abordarán una serie de temas políticos, comerciales y de cooperación en la agenda birregional. El objetivo final de las negociaciones en el ámbito comercial será establecer las pautas para una liberalización bilateral, progresiva y recíproca del comercio, sin excluir en principio sector alguno y de acuerdo con la Organización Mundial del Comercio (OMC). De concretarse la firma de un acuerdo de libre comercio, este se convertiría en el primero entre un bloque de países en desarrollo y la potencia económica europea.

Las relaciones económicas entre los dos bloques. El Mercosur, integrado por Argentina, Brasil, Paraguay y Uruguay, con una población de 200 millones y un PBI de 600.000 millones de dólares, ha demostrado a lo largo de la pasada década ser uno de los mercados emergentes más dinámicos (el comercio intrabloque creció entre 1990 y 1997 en casi un 20% anual). El bloque se ha constituído además en el destino predilecto en América Latina de las inversiones y exportaciones europeas. Hacia él se dirigen casi la mitad de las exportaciones europeas hacia América Latina. Respecto a las inversiones, la presencia europea en el bloque ha aumentado constantemente desde los años noventa, ocupando hoy el segundo lugar después de EEUU, tradicionalmente el inversor más fuerte en América Latina. La inversión española en particular ha estado muy activa en el bloque (España es desde 1997 el segundo inversor en la región luego de EEUU). El Mercosur mantiene desde mediados de los 90 un déficit comercial con la UE que ha ido en aumento producto de la dispar evolución de sus importaciones y exportaciones: mientras la importaciones europeas han crecido en los últimos años a una tasa anual de más del 18%, las exportaciones del bloque latinoamericano hacia la UE han registrado un crecimiento mucho menor de apenas algo más del 3% anual.

La cuestión agrícola en las negociaciones. Del total de exportaciones del bloque latinoamericano casi la mitad corresponden a productos agrícolas, vale decir que enfrentan las restricciones tarifarias y no tarifarias que impone la UE como parte de su política de protección al mercado agrícola europeo. La política de subsidios europea ha sido considerada por el Mercosur como un importante factor discriminatorio para sus exportaciones, de ahí que la cuestión del acceso al mercado agrícola europeo se halla transformado para el bloque en el principal punto a considerar dentro de las negociaciones. El tema de la liberalización del mercado agrícola representa para la UE un tema sumamente controvertido y que ha generado la oposición del lobby agricola europeo, temeroso de una posible "invasión" de los productos del Mercosur. Francia, Inglaterra e Irlanda intentaron bloquear en el Consejo de Asuntos Generales de la UE el mandato de negociación para iniciar las conversaciones, pero la mediación española logró que este se aprobara finalmente, con la restricción de que los asuntos tarifarios no fueran tratados sino hasta julio del 2001. Las expresiones del jefe de la delegación europea en la reunión de Buenos Aires, Guy Legras, dejan sin embargo claro que respecto al tema agrícola la flexibilidad europea para tratarlo es limitada.

Los incentivos para un acuerdo. Mientras el tema agrícola parece dividir las aguas en la UE respecto a la conveniencia de un acuerdo de libre comercio con el Mercosur, en el sector empresario existe bastante apoyo para una negociación rápida y amplia. Un acuerdo con el Mercosur es visto como una posibilidad de clarificar puntos como el ofrecimiento de un ambiente propicio para las inversiones, la seguridad jurídica de los inversores, procedimientos de compras públicas, privatizaciones, precios de transferencia, etc, de vital importancia para apoyar la ya fuerte penetración europea en el sector industrial y de servicios del Mercosur. Esta mezcla de elementos a favor y en contra de un acuerdo de liberalización comercial entre la UE y Mercosur augura pues una negociación prolongada y complicada. En estas conversaciones se pondrán a prueba la flexibilidad de los negociadores y en definitiva su compromiso con los principios de un comercio libre y justo. Aún resta por responder si estos principios lograrán finalmente imponerse.

(*) Doctora en Política Económica de la Universidad de Tübingen (Alemania)


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