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El
acuerdo de libre comercio México-Unión Europea
El
principio de una asociación irreversible
Por
MARIO LÓPEZ ROLDÁN *
El 23 de marzo
de 2000, México y la Unión Europea (UE) firmaron en Lisboa un acuerdo
de libre comercio (ALC), estableciendo un vínculo económico de largo
plazo entre ambas partes.
Este acuerdo,
forma parte de un proceso más amplio basado en el Acuerdo de Asociación
Económica, Concertación Política y Cooperación, firmado por México
y la UE el 8 de diciembre de 1997. El ALC liberalizará el 95% de
los intercambios de bienes, casi la totalidad de los intercambios
de servicios y otras áreas cruciales en la relación económica, como
inversiones y compras gubernamentales. Este acuerdo, representa
un pacto sin precedentes en el comercio internacional: es el primer
ALC entre una nación latinoamericana y la UE; establece el primer
vínculo de libre comercio entre un miembro del Tratado de Libre
Comercio de América del Norte (TLCAN) y el bloque europeo; es el
acuerdo comercial más amplio que la UE haya firmado con un tercer
país; y coloca a México en una situación privilegiada como puerta
de entrada a los dos principales bloques comerciales del mundo.
Para México,
este acuerdo abre la posibilidad de corregir su creciente déficit
comercial con la UE (7.400 millones de dólares en 1999) e incrementa
su atractivo para la inversión extranjera directa (IED). Para la
UE, el ALC representa un logro principal: garantiza el acceso duty-free
(libres de aranceles) de sus productos y servicios al principal
importador de América Latina en condiciones muy similares a las
que gozan las empresas exportadoras de Canadá y Estados Unidos (EEUU).
Además, las empresas europeas ahora también recibirán trato preferencial
al invertir y al competir por contratos públicos en México.
El contenido
del acuerdo
La UE liberalizará
la totalidad de sus sectores industriales en el año 2003 (comenzando
con un 82% al entrar en vigor el acuerdo y el resto en el 2003).
México por su parte abrirá el 52% de sus sectores industriales en
el 2003 (47% al entrar en vigor el acuerdo y 5% en el 2003) y el
resto en dos fases hasta el 2007. En materia de reglas de origen,
se llegaron a acuerdos en los que prevalece la legislación comunitaria,
salvo en ciertos sectores -como automóviles, componentes de automóvil
y textiles- en los que se da tiempo a que las empresas mexicanas
se adapten a los estándares europeos.
Del comercio
agrícola solo se liberalizará el 62% de los intercambios, lo cual
no es tan grave, pues el comercio agrícola solo representa el 7%
del comercio total México-UE. Entre los productos europeos que más
se beneficiarán destacan los vinos, bebidas alcohólicas y aceite
de oliva. Algunas de las exportaciones agrícolas mexicanas más beneficiadas
son el zumo de naranja concentrado, los aguacates y las flores cortadas.
El Acuerdo también liberalizará el 99% del comercio de productos
pesqueros.
Prácticamente
todos los servicios quedarán liberalizados (en un lapso máximo de
diez años), con importantes beneficios para los servicios financieros,
las telecomunicaciones, la energía y el turismo: sectores en los
que las empresas europeas -y en particular españolas- han demostrado
ser altamente competitivas a nivel global y en especial en América
Latina. El ALC incluye compromisos importantes en otros campos:
la liberalización de las inversiones comenzará en el 2003; en compras
gubernamentales ambas partes se otorgaron tratamiento preferencial;
se crea un Comité que velará por la protección de la propiedad intelectual;
se establecen nuevos mecanismos de cooperación en materia de competencia
y se instituye un mecanismo de solución de controversias.
Efectos sobre
comercio e inversión
En los años
noventa, la UE ha perdido presencia en el comercio exterior de México:
en 1990 representaba 11% del comercio exterior mexicano; en 1999
la participación fue de 6% (ver gráfico). Para el futuro, los flujos
de comercio entre México y la UE tienen un potencial significativo.
La UE es la principal fuente de comercio internacional, mientras
que México es el octavo exportador del mundo y realiza el 43% del
comercio exterior de América Latina. De acuerdo con algunos estudios,
durante los primeros cinco años del ALC, los intercambios comerciales
entre México y la UE podrían duplicarse, rebasando los 33.000 millones
de dólares (33.974 millones de euros).
No obstante,
es probable que México siga realizando entre el 75 y el 80% de su
comercio exterior con EEUU en el medio plazo. El comercio México-UE
se potenciará con el nuevo ALC, pero su efecto diversificador sobre
las relaciones exteriores de México seguirá siendo limitado. Frente
a la potente combinación de una frontera común de más de 3.000 kilómetros,
el TLCAN y la creciente integración cultural entre México y EEUU,
las distancias entre México y la UE se magnifican.

Los flujos de
IED europea hacia México recibirán un fuerte estímulo con el nuevo
ALC. La combinación de tres factores será determinante: la posibilidad
de exportar a EEUU desde México en el marco del TLCAN; la posibilidad
de importar insumos europeos libres de aranceles para producir productos
terminados en México; y el hecho de que la UE sigue siendo la fuente
principal de IED a nivel global (con 386.000 millones de dólares/397.000
millones de euros) invertidos en el exterior en 1998). En este contexto,
resalta un indicador interesante: si con el ALC, se lograse atraer
un 5% de la IED europea que normalmente no se destina a México,
los flujos totales de IED a territorio mexicano podrían duplicarse,
rondando los 28.000 millones de dólares (28.800 millones de euros).
En varios sentidos, este nuevo ALC proyecta el inicio de una asociación
irreversible entre México y la UE.
* Economista
mexicano experto en Economía Internacional. Universidad de Cambridge
(Gran Bretaña)
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