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México en la mira, y para largo...
Por
Pablo Ybarra López-Gómez (*)
El pasado 23
de marzo se firmó en la Cumbre de Lisboa el acuerdo de libre comercio
entre México y la Unión Europea (UE), que entrará en vigor el 1
de julio de este mismo año. Se trata del primer tratado de estas
características suscrito entre la Unión y un país del área latinoamericana
y, en palabras del Comisario de Comercio Pascal Lamy, del "más ambicioso
tratado de libre comercio jamás negociado por la Unión Europea"..
Alrededor del
52% de las exportaciones de la UE hacia México estará libre de aranceles
desde el 1 de enero de 2003. La exportación de productos industriales
europeos se abrirá gradualmente hasta alcanzar la total liberalización
el 1 de enero de 2007. Un sector tan importante como el del automóvil
verá el próximo mes de julio una rebaja de los aranceles desde el
20% al 3,3%.
México ha experimentado
este año un sólido crecimiento del 3,7%. El respaldo que el FMI
ha dado a los presupuestos para el año 2000 otorga mayor credibilidad
a la política fiscal mexicana. Para este año se espera un crecimiento
del 4,5% acompañado de una contracción de la inflación (que se quedará
en el 10%) y del déficit público (-1%). Las previsiones son muy
positivas y por ello México ha aprovechado la favorable coyuntura
para la firma de este tratado, que responde a una clara estrategia
para reducir su excesiva dependencia de EEUU, país que actualmente
asume, junto con Canadá, el 90% de las exportaciones mexicanas.
Para Europa
el tratado es igualmente beneficioso desde el punto de vista estratégico,
pues la relación comercial bilateral se ha reducido enormemente
en los últimos años, especialmente desde la entrada en vigor del
Tratado de Libre Comercio de América del Norte. México ofrece, además,
una amplia serie de acuerdos de liberalización comercial con otros
países de la región que pueden convertir al país en centro de negocios
en la región. Así lo han pensado grupos europeos con presencia en
el país como la destacada filial mexicana de Volkswagen, y otros
con vistas a tenerla en el corto plazo, como la siderúrgica española
Aceralia. Por su parte, la fusión de la filial mexicana del grupo
BBVA (Probursa) con el segundo mayor banco mexicano Bancomer supone
una clara apuesta por el desarrollo económico mexicano, y marca
el inicio del fortalecimiento de su sistema financiero.
La inversión
extranjera directa de la empresa europea en México es, a diferencia
del Mercosur, inferior a la norteamericana. Según estimaciones recientes,
las necesidades de financiación que México tendrá este año se elevarán
a 36.000 millones de dólares (39.945 millones de euros), cifra que
en gran medida será cubierta por inversión directa. La prima de
riesgo-país de México se ha reducido casi a la mitad en este último
año, de tal manera que las principales agencias de calificación
han revisado al alza el rating crediticio mexicano, en el caso de
Moody's hasta el grado de inversión, lo cual mejora sustancialmente
las condiciones de financiación de las empresas presentes en el
país y el desarrollo de sus mercados de capitales.
Se ha de destacar
que este entorno favorable se produce a pocos meses de las elecciones
presidenciales que se celebrarán el próximo 2 de julio. Las reformas
en el seno del Partido Revolucionario Institucional (PRI), con la
celebración de elecciones primarias para la elección del candidato,
y el consenso de los principales partidos en cuanto a los lineamientos
básicos de su política económica, ha despejado la incertidumbre
en los mercados.
La difusión
de las ventajas que para la empresa española, especialmente para
la pequeña y mediana empresa, supone la liberalización del comercio
de la Unión Europea con México es un factor fundamental para asegurar
el máximo aprovechamiento de este novedoso marco regulatorio. Esto
requerirá que los empresarios se documenten sobre los diversos aspectos
afectados: desde la regulación de acceso y reglas de origen a las
cláusulas de defensa de la competencia pasando por las nuevas posibilidades
de contratación con el sector público mexicano.
(*)
Profesor del Centro para la Empresa en Latinoamérica del IESE
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