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REPORTAJES

La banca extranjera hace frente al nacionalismo

El Gobierno mexicano, obligado a elegir entre dinero o votos

Por R. A. / G. V.

Mala suerte para el Gobierno de Ernesto Zedillo. Los bancos extranjeros han elegido el periodo de campaña electoral para presionar. Zedillo está acorralado. Si descarta los argumentos nacionalistas de su discurso electoral hará perder votos a Francisco Labastida, el candidato de su partido. Si no lo hace, perderá capital, dinero que necesita para sanear el sistema financiero y que, hoy por hoy, procede de la banca extranjera. La situación es delicada. El Partido Revolucionario Institucional (PRI), por primera vez desde que llegó al poder, podría perder las elecciones (ver artículo pág. 16). Esa debilidad propicia que las entidades internacionales, domésticas, y las grandes familias traten de influir en las decisiones del Ejecutivo. El grupo mexicano Banamex-Accival (Banacci) calentó el ambiente tras la OPA lanzada para obtener el control de Bancomer, entidad en proceso de fusión con BBV Probursa, filial mexicana del BBVA. A pesar de que, según algunos observadores, la oferta de Banacci no puede competir con la del banco español, lo cierto es que ha complicado los planes del BBVA. No sólo eso. También ha enardecido los sentimientos nacionalistas. Y, quizá, algo más. Banacci tiene el respaldo del Chase Manhattan, que abrirá una línea de crédito a favor del banco mexicano de 1.000 millones de dólares (185.000 millones de pesetas). Su oferta quizá no sea desinteresada.

Según fuentes cercanas al BBVA, son los estadounidenses los que han organizado el revuelo. El Chase ha aprovechado la necesidad de liquidez inmediata que tiene el sistema financiero del país para convertir el crédito que ha concedido a Banacci en un apetitoso bocado para el Ejecutivo puesto que la ampliación de capital del BBVA que financiará su operación no será desembolsada hasta el 23 de mayo. Y, no hay que olvidar que el Estado es propietario de entorno al 20% de Bancomer. Si la urgencia por encontrar capital finalmente resuelve la contienda entre BBVA y Banacci a favor de este último, probablemente el Chase tendrá algo que decir en el nuevo banco.

Algunos observadores mexicanos creen que a cambio de la facilidad de crédito el banco estadounidense tomará una participación en la entidad. Todos los bancos internacionales han recurrido a sistemas parecidos a éste En algunos casos el Gobierno, que ha sido durante años el tutor del sistema bancario tras la crisis del peso mexicano, ha firmado acuerdos con las firmas a cambio de liquidez. Y el gabinete de Zedillo se encuentra dividido ante el futuro de Bancomer. Los miembros más populistas apuestan por Banacci y los técnicos económicos por el BBVA.

En cualquier caso la situación del BBVA parece delicada, sobre todo tras la compra del Serfin por parte del BSCH (ver apoyo pág. 14). El liderazgo en la región depende de México (ver tabla).

Apoyo. Aunque el BBVA ha encontrado el apoyo inesperado de Citigroup, una entidad importante en la región (ver tabla) que parecía haber perdido el interés en México. Pero lo ha recobrado ante la posibilidad de que el Chase entre en ese mercado y consolide un negocio que Zedillo pretende arrebatarle a él. Esta firma llegó a través de la compra de Confia, una operación que incluyó la concesión de un crédito al Gobierno por valor de 2.500 millones de dólares (462.500 millones de pesetas). Ahora el Ejecutivo quiere amortizar anticipadamente esa deuda. El Gobierno ahorraría pero Citigroup perdería. La iniciativa no ha sentado bien al banco de EEUU: se le va acabar un negocio que en cambio podría dar al Chase si triunfa la OPAde Banacci.Citigroup ha amenazado con salir del país. Esta disputa podría beneficiar al BBVA en su pugna por Banamex. Según algunos observadores, el Ejecutivo de Zedillo no está en condiciones de enemistarse con todos los grandes bancos internacionales. Todo está en manos del Gobierno. No puede ordenar pero sí influir. No hay que olvidar la ligazón histórica del PRI con las grandes familias mexicanas y tampoco que es accionista de Bancomer. También puede ser definitiva en la decisión del Banco de Montreal, propietario del 16% del capital de Bancomer (un 20% de los derechos de voto), y al que el BBVA no tuvo demasiado en cuenta. Ahora, consciente del error, le ha ofrecido por su apoyo una alianza de mayor calado. Seguro que le vendrá bien su respaldo porque con Zedillo, entre la espada y la pared, es difícil contar.

BSCH gana la batalla

Tras la retirada de Citigroup y BBVA quedaron sólo en la carrera por Serfin, BSCH y HSBC, entidad que ya poseía un 19,9% del banco mexicano. Pero esta posición inicial no le ha servido de nada. El Gobierno mexicano ha preferido la oferta de la entidad española: 1.560 millones de dólares (288.600 millones de pesetas) por el 100% de Serfin, 1,59 veces el precio de su valor en libros. Para financiar la operación BSCH realizará una ampliación de capital en la segunda quincena de junio por valor de 3.300 millones de euros (549.073 millones de pesetas). Una cantidad bastante superior a la necesaria y similar a la que ha ampliado el BBVA, casualmente también para financiar la compra de un banco mexicano, y probablemente a desarrollar su estrategia en Internet. La combinación de Serfin y el Santander Mexicano dará lugar al mayor grupo financiero de Latinoamérica y al tercero de México con activos por valor de 24.108 millones de dólares (4,4 billones de pesetas), que representan casi un tercio de los activos totales del grupo. La próxima cita concertada de BSCH en Latinoamérica será en Brasil, donde es candidato a la compra de Banespa. Allí se encontrará de nuevo con BBVA.


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